El dogma de que la educación es para todos sin distinción alguna, involucra necesariamente que todos deben ser incluidos en los procesos educativos, con sus respectivas diferencias y similitudes.
Sin duda, la diversidad es una característica propia de la naturaleza humana y ha estado presente desde siempre en las aulas, en donde la mayoría de los estudiantes puede aprender bajo paradigmas tradicionales de enseñanza-aprendizaje o metodologías clásicas, sin mayores problemas. Sin embargo, existen estudiantes que no sólo tienen diferentes estilos, técnicas y estrategias de aprendizaje, sino que además tienen distintas necesidades, motivaciones, lugares y familias de procedencia, lo cual diversifica la labor de enseñar.
Estos estudiantes al igual que los otros conforman el “grupo de la diversidad”, si bien sus necesidades de aprendizaje son diferentes, son a final de cuentas necesidades educativas. Y como no hay una única forma de aprender, no se puede enseñar de igual manera a todos, por lo tanto hay que diseñar sistemas pedagógicos diversificados de atención en las aulas, que comprendan una variedad de métodos de instrucción, de sistemas didácticos, de recursos humanos y materiales, entre otros.
Un modelo de enseñanza para la diversidad de estudiantes en el aula, debería incluir a los docentes, a los orientadores, a los psicopedagogos, a los apoderados, etc., los cuales debiesen poseer tareas específicas dentro y fuera de las aulas. Del mismo modo se deben considerar los factores que condicionan de cierta manera los procesos educativos, entre los cuales destaca, la cantidad de estudiantes por curso, siendo necesaria su reducción, para que la calidad del proceso instructivo general tenga un mayor impacto en la diversidad. Además seria necesario y aunque parezca una verdadera utopía en relación a la realidad social del país, incorporar a los establecimientos otros especialistas tales como logopedas, psicólogos, etc., y entregar perfeccionamiento permanente y apoyo fluido al establecimiento educacional.
No obstante, el principal recurso de un establecimiento educacional es sin duda el profesor, y en ellos el sistema ha volcado esperanzas de futuro para la educación chilena, debido a que el docente no sólo tiene las capacidades pedagógicas necesarias para desarrollar la mega tarea de educar a la diversidad de estudiantes con éxito sino, la capacidad de organización de los servicios de apoyo a la diversidad, asegurando su funcionamiento y coordinación. Esto implica que la tarea de educar en y para la diversidad, debe ser un proceso compartido entre los diferentes agentes educativos de la escuela con responsabilidades, obligaciones y atribuciones claras.
Conforme a esto, propongo un sistema multifacético de enseñanza a la diversidad, que considera 4 puntos fundamentales:
1) Los profesores deben presentar a todos los estudiantes de la clase el contenido en forma atrayente, motivadora y concreta: Con la intención de que el estudiante asuma un rol activo en su proceso enseñanza-aprendizaje, para que así no solo recaiga el peso de este proceso en el profesor, el cual solo debiese ser en estricto rigor un guía, el cual ha de cumplir la función de suscitar el aprendizaje e insertar a los alumnos en su proceso educativo.
2) Los profesores deben enseñar directamente a los estudiantes estrategias que necesitan para aprender el contenido del aula: El profesor utiliza estas estrategias a través de explicaciones directas, trasladando el énfasis del conocimiento hacia el aprendizaje de habilidades.
3) Los estudiantes deben aprender los contenidos, las habilidades y las estrategias a través de profesores que brindan instrucciones especializadas: El objetivo es lograr que los estudiantes aprendan un conjunto de estrategias de aprendizaje aplicables para resolver las demandas de una sala de clase.
Hasta aquí, se considera a la clase como un momento de encuentro en donde el profesor y el alumno pueden dialogar en busca de respuestas validas o de nuevas posibilidades que les permitan resolver inquietudes. Durante esta etapa del proceso se establecerían nexos entre conocimientos y experiencias hasta ese instante no vinculadas, permitiendo resolver de manera creativa e innovadora problemas, lo cual permitiría aumentar indudablemente la comprensión y la conceptualización.
4) Instalación de equipos psicopedagógicos de apoyo permanente: Este sistema no debe considerarse instaurado completamente sólo por la presencia y participación tanto de profesores como de estudiantes, sino que se debe considerar la participación de especialistas fuera del aula, que proveen respaldo y apoyo adicional al proceso educativo, tales como psicopedagogos.
Por lo tanto, para enseñar a la diversidad de estudiantes, no solo basta con la participación de los de actores educativos, sino que además se requieren de agentes especializados, todos los cuales trabajan en conjunto como equipo colaborativo, donde cada uno aporta su perspectiva, su experticia en beneficio de la educación de todos los estudiantes.
Sin duda, la diversidad es una característica propia de la naturaleza humana y ha estado presente desde siempre en las aulas, en donde la mayoría de los estudiantes puede aprender bajo paradigmas tradicionales de enseñanza-aprendizaje o metodologías clásicas, sin mayores problemas. Sin embargo, existen estudiantes que no sólo tienen diferentes estilos, técnicas y estrategias de aprendizaje, sino que además tienen distintas necesidades, motivaciones, lugares y familias de procedencia, lo cual diversifica la labor de enseñar.
Estos estudiantes al igual que los otros conforman el “grupo de la diversidad”, si bien sus necesidades de aprendizaje son diferentes, son a final de cuentas necesidades educativas. Y como no hay una única forma de aprender, no se puede enseñar de igual manera a todos, por lo tanto hay que diseñar sistemas pedagógicos diversificados de atención en las aulas, que comprendan una variedad de métodos de instrucción, de sistemas didácticos, de recursos humanos y materiales, entre otros.
Un modelo de enseñanza para la diversidad de estudiantes en el aula, debería incluir a los docentes, a los orientadores, a los psicopedagogos, a los apoderados, etc., los cuales debiesen poseer tareas específicas dentro y fuera de las aulas. Del mismo modo se deben considerar los factores que condicionan de cierta manera los procesos educativos, entre los cuales destaca, la cantidad de estudiantes por curso, siendo necesaria su reducción, para que la calidad del proceso instructivo general tenga un mayor impacto en la diversidad. Además seria necesario y aunque parezca una verdadera utopía en relación a la realidad social del país, incorporar a los establecimientos otros especialistas tales como logopedas, psicólogos, etc., y entregar perfeccionamiento permanente y apoyo fluido al establecimiento educacional.
No obstante, el principal recurso de un establecimiento educacional es sin duda el profesor, y en ellos el sistema ha volcado esperanzas de futuro para la educación chilena, debido a que el docente no sólo tiene las capacidades pedagógicas necesarias para desarrollar la mega tarea de educar a la diversidad de estudiantes con éxito sino, la capacidad de organización de los servicios de apoyo a la diversidad, asegurando su funcionamiento y coordinación. Esto implica que la tarea de educar en y para la diversidad, debe ser un proceso compartido entre los diferentes agentes educativos de la escuela con responsabilidades, obligaciones y atribuciones claras.
Conforme a esto, propongo un sistema multifacético de enseñanza a la diversidad, que considera 4 puntos fundamentales:
1) Los profesores deben presentar a todos los estudiantes de la clase el contenido en forma atrayente, motivadora y concreta: Con la intención de que el estudiante asuma un rol activo en su proceso enseñanza-aprendizaje, para que así no solo recaiga el peso de este proceso en el profesor, el cual solo debiese ser en estricto rigor un guía, el cual ha de cumplir la función de suscitar el aprendizaje e insertar a los alumnos en su proceso educativo.
2) Los profesores deben enseñar directamente a los estudiantes estrategias que necesitan para aprender el contenido del aula: El profesor utiliza estas estrategias a través de explicaciones directas, trasladando el énfasis del conocimiento hacia el aprendizaje de habilidades.
3) Los estudiantes deben aprender los contenidos, las habilidades y las estrategias a través de profesores que brindan instrucciones especializadas: El objetivo es lograr que los estudiantes aprendan un conjunto de estrategias de aprendizaje aplicables para resolver las demandas de una sala de clase.
Hasta aquí, se considera a la clase como un momento de encuentro en donde el profesor y el alumno pueden dialogar en busca de respuestas validas o de nuevas posibilidades que les permitan resolver inquietudes. Durante esta etapa del proceso se establecerían nexos entre conocimientos y experiencias hasta ese instante no vinculadas, permitiendo resolver de manera creativa e innovadora problemas, lo cual permitiría aumentar indudablemente la comprensión y la conceptualización.
4) Instalación de equipos psicopedagógicos de apoyo permanente: Este sistema no debe considerarse instaurado completamente sólo por la presencia y participación tanto de profesores como de estudiantes, sino que se debe considerar la participación de especialistas fuera del aula, que proveen respaldo y apoyo adicional al proceso educativo, tales como psicopedagogos.
Por lo tanto, para enseñar a la diversidad de estudiantes, no solo basta con la participación de los de actores educativos, sino que además se requieren de agentes especializados, todos los cuales trabajan en conjunto como equipo colaborativo, donde cada uno aporta su perspectiva, su experticia en beneficio de la educación de todos los estudiantes.