Enseñamos para formar personas integras e integradas, para que, aparte de saber y saber hacer, puedan aprender a ser y aprender a vivir y a convivir. Un niño desde el momento de nacer, llega al mundo biológicamente programado, pero tal programación biológica recibe, desde el primer momento, las influencias sociales, culturales del grupo humano de donde emerge, por lo tanto enseñamos con la intención de ayudar al desarrollo integral del niño, para que forme ciertos conocimientos, actitudes y habilidades que le permitan interactuar adecuadamente en la sociedad, siendo el docente un mero catalizador que incremente las posibilidades de éxito en la vida.
Para lograrlo, el docente siempre debe considerar a la hora de enseñar, la existencia de conocimientos previos en los alumnos. La teoría constructivista dice que si no los tuvieran, sería imposible atribuirle un significado inicial al nuevo conocimiento. Ante un nuevo contenido de aprendizaje, los alumnos presentan conocimientos previos más o menos elaborados, más o menos coherentes, y sobre todo, más o menos adecuados o inadecuados en relación a ese contenido. En ese momento el docente debe elaborar una metodología basada en el cambio conceptual, en donde se creara en el alumno un estado de insatisfacción, respecto a su conocimiento previo, proporcionándole experiencias para que compruebe, por sí mismo, que ese conocimiento no es válido, lo que conducirá a su revisión, ajuste, modificación y enriquecimiento.
Al mismo tiempo, el aprendizaje será más significativo en la medida en que el alumno pueda establecer más relaciones con “sentido” entre lo que ya conoce, sus conocimientos previos, y el nuevo contenido que se le presenta. Con esto quiero decir, que el docente debe ser la ayuda y guía, que le permita al alumno movilizar y actualizar sus conocimientos anteriores para tratar de entender las relaciones con el nuevo contenido. De esta manera, el aprendizaje se transformaría en un proceso mediante el cual el individuo se preparara para enfrentar inéditas situaciones y responder creativamente a las demandas de su propio contexto.
Conjuntamente el sistema educativo debe facilitar que los alumnos adquieran una cultura científica y tecnológica, que les permita comprender de mejor manera el mundo moderno y tomar decisiones fundamentadas en la vida cotidiana; a través del cuestionamiento científico, en el reconocimiento de las propias limitaciones, en el juicio crítico y razonado.
Para finalizar cabe mencionar, la existencia de personas que simplifican la complejidad del acto de enseñar, o en otras palabras, menosprecian la labor docente, siendo esta a mi parecer, una de las más importantes hoy en día, ya que se trabaja con los cimientos de la futura sociedad, la cual sin duda, para su correcto funcionamiento, va a requerir que se desarrollen las capacidades individuales que favorezcan la incorporación a procesos productivos complejos y la flexibilidad mental necesaria para poder asumir distintos roles dentro de la futura sociedad, y es precisamente aquí donde radica la labor docente.
Para lograrlo, el docente siempre debe considerar a la hora de enseñar, la existencia de conocimientos previos en los alumnos. La teoría constructivista dice que si no los tuvieran, sería imposible atribuirle un significado inicial al nuevo conocimiento. Ante un nuevo contenido de aprendizaje, los alumnos presentan conocimientos previos más o menos elaborados, más o menos coherentes, y sobre todo, más o menos adecuados o inadecuados en relación a ese contenido. En ese momento el docente debe elaborar una metodología basada en el cambio conceptual, en donde se creara en el alumno un estado de insatisfacción, respecto a su conocimiento previo, proporcionándole experiencias para que compruebe, por sí mismo, que ese conocimiento no es válido, lo que conducirá a su revisión, ajuste, modificación y enriquecimiento.
Al mismo tiempo, el aprendizaje será más significativo en la medida en que el alumno pueda establecer más relaciones con “sentido” entre lo que ya conoce, sus conocimientos previos, y el nuevo contenido que se le presenta. Con esto quiero decir, que el docente debe ser la ayuda y guía, que le permita al alumno movilizar y actualizar sus conocimientos anteriores para tratar de entender las relaciones con el nuevo contenido. De esta manera, el aprendizaje se transformaría en un proceso mediante el cual el individuo se preparara para enfrentar inéditas situaciones y responder creativamente a las demandas de su propio contexto.
Conjuntamente el sistema educativo debe facilitar que los alumnos adquieran una cultura científica y tecnológica, que les permita comprender de mejor manera el mundo moderno y tomar decisiones fundamentadas en la vida cotidiana; a través del cuestionamiento científico, en el reconocimiento de las propias limitaciones, en el juicio crítico y razonado.
Para finalizar cabe mencionar, la existencia de personas que simplifican la complejidad del acto de enseñar, o en otras palabras, menosprecian la labor docente, siendo esta a mi parecer, una de las más importantes hoy en día, ya que se trabaja con los cimientos de la futura sociedad, la cual sin duda, para su correcto funcionamiento, va a requerir que se desarrollen las capacidades individuales que favorezcan la incorporación a procesos productivos complejos y la flexibilidad mental necesaria para poder asumir distintos roles dentro de la futura sociedad, y es precisamente aquí donde radica la labor docente.