martes, 25 de marzo de 2008

¿Para que enseñamos?

Enseñamos para formar personas integras e integradas, para que, aparte de saber y saber hacer, puedan aprender a ser y aprender a vivir y a convivir. Un niño desde el momento de nacer, llega al mundo biológicamente programado, pero tal programación biológica recibe, desde el primer momento, las influencias sociales, culturales del grupo humano de donde emerge, por lo tanto enseñamos con la intención de ayudar al desarrollo integral del niño, para que forme ciertos conocimientos, actitudes y habilidades que le permitan interactuar adecuadamente en la sociedad, siendo el docente un mero catalizador que incremente las posibilidades de éxito en la vida.
Para lograrlo, el docente siempre debe considerar a la hora de enseñar, la existencia de conocimientos previos en los alumnos. La teoría constructivista dice que si no los tuvieran, sería imposible atribuirle un significado inicial al nuevo conocimiento. Ante un nuevo contenido de aprendizaje, los alumnos presentan conocimientos previos más o menos elaborados, más o menos coherentes, y sobre todo, más o menos adecuados o inadecuados en relación a ese contenido. En ese momento el docente debe elaborar una metodología basada en el cambio conceptual, en donde se creara en el alumno un estado de insatisfacción, respecto a su conocimiento previo, proporcionándole experiencias para que compruebe, por sí mismo, que ese conocimiento no es válido, lo que conducirá a su revisión, ajuste, modificación y enriquecimiento.
Al mismo tiempo, el aprendizaje será más significativo en la medida en que el alumno pueda establecer más relaciones con “sentido” entre lo que ya conoce, sus conocimientos previos, y el nuevo contenido que se le presenta. Con esto quiero decir, que el docente debe ser la ayuda y guía, que le permita al alumno movilizar y actualizar sus conocimientos anteriores para tratar de entender las relaciones con el nuevo contenido. De esta manera, el aprendizaje se transformaría en un proceso mediante el cual el individuo se preparara para enfrentar inéditas situaciones y responder creativamente a las demandas de su propio contexto.
Conjuntamente el sistema educativo debe facilitar que los alumnos adquieran una cultura científica y tecnológica, que les permita comprender de mejor manera el mundo moderno y tomar decisiones fundamentadas en la vida cotidiana; a través del cuestionamiento científico, en el reconocimiento de las propias limitaciones, en el juicio crítico y razonado.
Para finalizar cabe mencionar, la existencia de personas que simplifican la complejidad del acto de enseñar, o en otras palabras, menosprecian la labor docente, siendo esta a mi parecer, una de las más importantes hoy en día, ya que se trabaja con los cimientos de la futura sociedad, la cual sin duda, para su correcto funcionamiento, va a requerir que se desarrollen las capacidades individuales que favorezcan la incorporación a procesos productivos complejos y la flexibilidad mental necesaria para poder asumir distintos roles dentro de la futura sociedad, y es precisamente aquí donde radica la labor docente.

sábado, 15 de marzo de 2008

¿Cómo ves el proceso enseñanza-aprendizaje?

El actual sistema educacional presente en nuestro país, no ha logrado todavía adecuar un proceso enseñanza-aprendizaje conforme a nuestra problemática de sociedad latinoamericana en vías de desarrollo.
La actual sociedad radica en una compleja red de comunicaciones que suministra información a través de los más diversos medios de difusión, donde “el conocimiento del cambio” brota de todas partes, lo que innegablemente va a demandar nuevas capacidades en el educando y, por lo tanto, exige que su sistema educacional re-conceptualice el proceso de enseñanza-aprendizaje. El Ministerio de Educación debe responder a las demandas de cambio y a las nuevas exigencias de un país en vías de desarrollo, debido a que el acto de enseñar y aprender acontece en un marco determinado por ciertas condiciones físicas, sociales y culturales. No se puede lograr éxito en la formación de personas íntegras e integradas con una educación imprecisa, estancada en el pasado, mientras el mundo progresa, cambia, crea, informa, advierte, se renueva. Se impone, en nuestros días, la necesidad de un cambio de modelos y de orientaciones mentales.
Para alcanzar esto, será necesario un paradigma educacional innovador que lleve a la formación integral del individuo, para que, aparte de saber y saber hacer, pueda aprender a ser y aprender a vivir y a convivir. Para esto primeramente se requiere de un cambio conceptual en la educación, que consistiría en mover el centro de atención de la enseñanza al aprendizaje, pero a un aprendizaje innovador que una la diversidad de conocimientos, preferentemente basados en la experiencia del sujeto, para lo cual se requerirían metodologías dinámicas e integradoras que inciten nuevas habilidades y actitudes, imprescindibles en un mundo de constante cambio. De esta manera, el aprendizaje se transformaría en un proceso mediante el cual el individuo se preparara para enfrentar inéditas situaciones y responder creativamente a las demandas de su propio contexto.
La clase debiera ser un momento de encuentro en donde el profesor y el alumno puedan dialogar en busca de respuestas validas o de nuevas posibilidades que les permitan resolver inquietudes. Durante este proceso se establecerían nexos entre conocimientos y experiencias hasta ese instante no vinculadas, permitiendo resolver de manera creativa e innovadora problemas, lo cual permitiría aumentar indudablemente la comprensión y la conceptualización.
En definitiva el proceso enseñanza-aprendizaje requiere de una completo ajuste a las circunstancias espacio-temporales, para así descubrir los sucesos y sus posibilidades de trascendencia.
Antes de concluir, quiero resaltar que el profesor no es una mera fuente de información, sino que ha de cumplir la función de suscitar el aprendizaje e insertar a los alumnos en su proceso educativo. Ha de ser un catalizador que incremente las posibilidades de éxito en la vida de personas integras e integradas.

jueves, 6 de marzo de 2008

¿Qué características, según mi opinión, debe tener una buena clase de ciencias?

Una buena clase debe estimular e insertar a los alumnos en su proceso educativo, el cual proporcionara conocimientos, cualidades, comportamientos y valores.
Si bien una buena clase de ciencias debe profundizar en la temática de la literatura científica e investigaciones recientes, también debe hacer hincapié sobre reflexiones acerca de ella, análisis críticos, no aceptando todo como una verdad incuestionable. Para lo cual se deben disponer de distintos enfoques sobre el mismo tema, lo cual aumentara indiscutiblemente la comprensión del problema a tratar y su posterior incorporación.
Además, se debe pasar de lo “teórico a lo practico”, es decir todo lo enseñado en el aula debe ser puesto a prueba por los alumnos en el laboratorio, comprobando así lo aprendido, lo cual implica una proximidad evidentemente mas cercana del tema.
En definitiva los alumnos deben sentir que las ciencias no solo son un universo de conocimientos, los cuales solo deben memorizar, sino una actividad humana puesta a prueba a diario.