sábado, 26 de abril de 2008

¿Qué significa para ti enseñar didácticamente?

Enseñar didácticamente implica centrar el manejo educativo en un control efectivo, no ejercido por procesos autoritarios y coercitivos, sino por el mando democrático del profesor, por su poder de persuasión, por la estima y respeto mutuos entre profesor y alumnos. Con lo que el orden y la disciplina se vuelven conscientes, originando responsabilidades conjuntas para la clase y el profesor; éste asume el papel, no ya de dictador, sino de “superior esclarecido” y amigo orientador; los alumnos ganan conciencia y responsabilidad, y se convierten en guardianes de sí mismos en lo relacionado a sus actividades y a su conducta.
Sin duda conseguir este nivel de manejo educativo no es fácil, pero se puede lograr implementando una serie de principios y normas que el profesor debe tener constantemente en consideración, pudiendo señalar las siguientes:
1. Dividir la clase en “mini-clases”, por ende ya no existe solo un objetivo preestablecido, sino múltiples, uno por cada mini-clase.
2. Instaurar un modelo de funcionamiento, señalando a los alumnos instrucciones definidas, cuyo cumplimiento debe ser vigilado por los profesores durante el transcurso del año escolar.
3. Conservar siempre una serie ordenada de las actividades de la clase, de manera que los alumnos se habitúen a ella, evitándose sorpresas que provoquen desórdenes en la clase.
4. Mantener a todos los alumnos en una ocupación mental permanente, debido a que la indisciplina en clase es casi siempre producto inevitable de la ociosidad mental, es decir, de la ausencia de objetivos inmediatos y precisos que concentren la atención de los alumnos y los inciten al trabajo y a la actividad mental intensiva.
No obstante, numerosos profesores contribuyen a esta ociosidad mental de sus alumnos, al preocuparse solo de algunos y dejar a los restantes sin tareas definidas e inmediatas, en “libertad de acción”, facilitándose el espacio para bromas e incluso peleas.
Desde el comienzo, el profesor debe trabajar con toda la clase, conquistando la atención de todos los alumnos y asignándoles tareas definidas e inmediatas para que las hagan; posteriormente es cuando deberá atender a los problemas o dificultades individuales de cada alumno.
5. Asignar a los alumnos responsabilidades de la clase, en lugar de monopolizar todas las actividades que involucra el proceso enseñanza-aprendizaje, distribuyéndolas en turnos entre sus alumnos, dándoles oportunidad para colaborar en los trabajos y participar en las funciones de responsabilidad, tales como:
a) Dirección de equipos de trabajo.
b) Recoger los deberes y repartir los apuntes entre sus compañeros.
c) Encargarse de manipular y conservar los equipos, libros y material auxiliar empleado en clase, entre otros.
Par finalizar, cabe mencionar que enseñar didácticamente no solo implica la utilización de recursos didácticos actualizados, o la utilización de tecnología de punta, ni tampoco la realización solo de trabajos en grupo, va mucho mas allá, enseñar didácticamente involucra suscitar el aprendizaje e insertar a los alumnos en su proceso educativo.

martes, 15 de abril de 2008

¿Cómo promover un ambiente adecuado para el aprendizaje?

Ciertamente, se debe crear en el aula un ambiente de respeto y de confianza con y entre los estudiantes, donde la empatía, la participación igualitaria, la tolerancia, la solidaridad y el respeto como valor primordial presidan cada una de las acciones pedagógicas y logren imponerse a cualquier discrepancia que pueda obstaculizar el logro de los objetivos trazados. Indudablemente, lograr un productivo y cálido ambiente grupal, es algo que no se hace sólo, ni se decreta, sino que se construye día a día en base a la búsqueda conjunta de cotidianidades, hasta que se logre que lo extraño se torne familiar.
Simultáneamente se debe instaurar un ambiente organizado de trabajo, y disponer de los espacios y recursos en función de los aprendizajes.
Sin embargo, a menudo todo esto resulta inconsistente, y se requiere del apoyo de normas y reglas de convivencia lo suficientemente resistentes y coherentes, a lo que se suma el diseño de estrategias de mediación, para cuando se infrinjan dichas normas.
Tal como se puede apreciar, se busca establecer las mejores condiciones ambientales para el logro de los aprendizajes en nuestros estudiantes, tanto en lo personal y social, como en los medios técnicos y de infraestructura involucrados.
Si bien, la relación existente entre disciplina y aprendizaje es trascendental. Indudablemente en un aula disciplinada es más fácil activar a los estudiantes de la manera deseada por el profesor; por consiguiente, se podrá hacer un uso más razonado del tiempo en la elaboración de las tareas, al no ser necesario su empleo en problemas organizativos, sin embargo todo esto resultara bastante utópico, si pensamos que con esto se garantiza un nivel mínimo de aprendizaje en los estudiantes, pues la existencia de un aula disciplinada, no necesariamente implica que el aprendizaje esté teniendo lugar.
Tampoco es propicio adecuar la participación en clase para promover un mejor ambiente de aprendizaje, en el sentido de que algunos docentes se conforman con ver una total participación de sus alumnos, esto se puede deber a que el docente permite todo tipo de participaciones y las toma en cuenta para algún porcentaje evaluativo, lo cual puede viciar al alumno a que sus participaciones sean siempre mediocres, debido a que la motivación por aprobar puede tener más peso que la motivación por aprender.
Según mi parecer, para promover un ambiente adecuado para el aprendizaje, se debe establecer un manejo educativo en base al mando democrático del profesor, por su poder de persuasión, sin dejar de lado la estima y respeto entre profesor y estudiante, además de la cooperación franca y leal en los trabajos. Con lo que el orden y la disciplina se vuelven entonces conscientes, originando responsabilidades conjuntas para la clase, con lo que los alumnos ganan conciencia y responsabilidad, y se convierten en guardianes de sí mismos en lo tocante a sus actividades y a su conducta.

sábado, 5 de abril de 2008

¿Qué significa la disciplina dentro del aula?

De manera tradicional se ha definido a la disciplina como la forma por la cual el estudiante en cierta manera "entrega" respeto al profesor y a sus compañeros, y que solo debe estar en manos de los docentes, convirtiéndose éstos en la única autoridad dentro del aula, sancionando y determinando lo que es o no apropiado para los educandos. Sin embargo, se debe entender a la disciplina como una necesidad personal y social que permita garantizar la convivencia escolar, concibiéndose como un conjunto de normas en función de unos objetivos educativos y como un proceso de aprendizaje escolar. En definitiva, debemos entenderla como un instrumento educativo y no represivo, lo cual involucra enseñar al estudiante el equilibrio entre la libertad individual y la libertad del otro o del grupo.

Para ello, el profesor debe enseñar a los estudiantes a controlar sus actos y emociones, ajustándolos a los contextos o entornos que en un momento determinado va a desarrollar. Se pretende crear consciencia de la necesidad de aceptar normas justas que justifiquen la igualdad, ya que la igualdad es crear espacios donde nadie somete a nadie.

En una sociedad más igualitaria y humana, se debe educar aceptando la autoridad, no el autoritarismo y aunque la disciplina implica autoridad, no implica sometimiento, ni abuso ni exceso de poder. Implica la tolerancia, la aceptación y el cumplimiento de normas de convivencia, las cuales deben ser siempre elaboradas tanto por el profesor como por los estudiantes, teniendo siempre en cuenta las características del grupo, ya que solo así tendrán un verdadero valor para ambas partes. No obstante, estas no deben de ser fijas, sino flexibles, en el sentido de que se deben adecuar a las nuevas situaciones que van surgiendo.

Cabe mencionar, que resultaría de gran utilidad educar el carácter del alumno y del docente a través de “valores”, pues sin duda los valores son los que restringen los deseos, ayudan a tomar consciencia de que sólo puede producir satisfacción lo justo, pudiendo asegurar que en función de los valores que enseñemos liberamos unos deseos determinados y permitimos que se transformen en acciones determinadas. Es por lo tanto la Educación en Valores Compartidos, en otras palabras mis derechos y mis deberes, los que benefician la disciplina interna, la autodisciplina y nos hace personas. El castigo es un medio que puede ayudar a controlar el comportamiento, sólo si sabe utilizarse adecuadamente. En todo caso, el castigo más que enseñar controla conductas. Y para que sea eficaz hay que aprender a castigar.

Para finalizar, la relación existente entre disciplina y aprendizaje es trascendental. Indudablemente en un aula disciplinada es más fácil activar a los estudiantes de la manera deseada por el profesor
; por consiguiente, se podrá hacer un uso más razonado del tiempo en la elaboración de las tareas, al no ser necesario su empleo en problemas organizativos, sin embargo la existencia de un aula disciplinada, no necesariamente implica que el aprendizaje esté teniendo lugar.