Ciertamente, se debe crear en el aula un ambiente de respeto y de confianza con y entre los estudiantes, donde la empatía, la participación igualitaria, la tolerancia, la solidaridad y el respeto como valor primordial presidan cada una de las acciones pedagógicas y logren imponerse a cualquier discrepancia que pueda obstaculizar el logro de los objetivos trazados. Indudablemente, lograr un productivo y cálido ambiente grupal, es algo que no se hace sólo, ni se decreta, sino que se construye día a día en base a la búsqueda conjunta de cotidianidades, hasta que se logre que lo extraño se torne familiar.
Simultáneamente se debe instaurar un ambiente organizado de trabajo, y disponer de los espacios y recursos en función de los aprendizajes.
Sin embargo, a menudo todo esto resulta inconsistente, y se requiere del apoyo de normas y reglas de convivencia lo suficientemente resistentes y coherentes, a lo que se suma el diseño de estrategias de mediación, para cuando se infrinjan dichas normas.
Tal como se puede apreciar, se busca establecer las mejores condiciones ambientales para el logro de los aprendizajes en nuestros estudiantes, tanto en lo personal y social, como en los medios técnicos y de infraestructura involucrados.
Si bien, la relación existente entre disciplina y aprendizaje es trascendental. Indudablemente en un aula disciplinada es más fácil activar a los estudiantes de la manera deseada por el profesor; por consiguiente, se podrá hacer un uso más razonado del tiempo en la elaboración de las tareas, al no ser necesario su empleo en problemas organizativos, sin embargo todo esto resultara bastante utópico, si pensamos que con esto se garantiza un nivel mínimo de aprendizaje en los estudiantes, pues la existencia de un aula disciplinada, no necesariamente implica que el aprendizaje esté teniendo lugar.
Tampoco es propicio adecuar la participación en clase para promover un mejor ambiente de aprendizaje, en el sentido de que algunos docentes se conforman con ver una total participación de sus alumnos, esto se puede deber a que el docente permite todo tipo de participaciones y las toma en cuenta para algún porcentaje evaluativo, lo cual puede viciar al alumno a que sus participaciones sean siempre mediocres, debido a que la motivación por aprobar puede tener más peso que la motivación por aprender.
Según mi parecer, para promover un ambiente adecuado para el aprendizaje, se debe establecer un manejo educativo en base al mando democrático del profesor, por su poder de persuasión, sin dejar de lado la estima y respeto entre profesor y estudiante, además de la cooperación franca y leal en los trabajos. Con lo que el orden y la disciplina se vuelven entonces conscientes, originando responsabilidades conjuntas para la clase, con lo que los alumnos ganan conciencia y responsabilidad, y se convierten en guardianes de sí mismos en lo tocante a sus actividades y a su conducta.
1 comentario:
Estimado Francisco:
CLARIDAD DE EXPRESIÓN: Buena redacción y ortografía. Existe coherencia en el texto. Manejas fuentes de información.
COMPRUEBA LO QUE PIENSA ARGUMENTANDO SÓLIDAMENTE LO QUE DICE: Falta aumentar el grado de argumentación de tu comentario.
LOGRA PERSUADIR AL LECTOR: Hay fluidez al expresar lo que crees, existe convencimiento en lo que piensas.
CALIDAD DE LA REFLEXIÓN: Realizas críticas, con sus posibles soluciones, aún falta aumentar el grado de profundización del tema expuesto.
COMPROMISO CON LA AUDIENCIA: Escrito correctamente en primera persona, escribes para los potenciales lectores de la red.
Tu nota es un 85
ATTE:
LA PROFESORA
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